
Los miembros de la Legión de los Cien Corazones son hombres de Darlime y no presentan rasgos biológicos que los diferencien del resto de la población. Su lugar de origen puede reflejarse en diferencias de estatura, complexión, tono de piel, cabello o facciones, aunque las exigencias de la vida legionaria y el entrenamiento constante hacen que entre sus filas predominen los cuerpos fuertes y preparados para soportar largas marchas, el peso de las armaduras y las exigencias del combate.
La apariencia de cada legionario está estrechamente ligada a su función dentro de la organización. Los combatientes de línea emplean habitualmente cotas de malla y sobrevestes, mientras que aquellos destinados al combate más pesado pueden portar armaduras de placas mucho más completas.
El acero constituye el elemento más característico de su apariencia. Sobre él destacan los paños claros, especialmente blancos, combinados habitualmente con detalles rojos y elementos de cuero empleados en botas, guantes, cinturones, vainas y correajes. El emblema de la Legión aparece de manera recurrente sobre las sobrevestes, armaduras, escudos y otros elementos del equipo, reforzando una identidad común fácilmente reconocible.
No todos los legionarios utilizan el mismo grado de protección. Los Exploradores emplean equipamiento más ligero, adecuado para desplazarse con libertad, infiltrarse y reconocer el terreno. Los Corazones Exploradores adaptan igualmente su equipo a las largas distancias que deben recorrer a caballo, mientras que otros cuerpos de la Legión recurren a protecciones más pesadas.
Las diferencias de función y posición también pueden reflejarse en la indumentaria y el equipo. Los combatientes de menor rango suelen presentar una apariencia más sencilla y funcional, mientras que los veteranos, los cuerpos de élite y los altos mandos pueden disponer de mejores armaduras, armas, capas, escudos u otros elementos distintivos. En las figuras de mayor autoridad, la imagen del guerrero se combina con la representación visible de su posición dentro de la estructura militar.
Pese a estas diferencias, la Legión mantiene una identidad visual muy marcada. El predominio del acero, los paños blancos y rojos, la presencia recurrente de su emblema y la apariencia marcial de sus miembros permiten reconocer fácilmente a sus tropas. Su equipamiento refleja una organización en la que la función, la disciplina y la pertenencia a la Legión tienen más importancia que la expresión individual.