
La Legión de los Cien Corazones no se opone al Hebrado ni considera que la Quinta Esencia deba ser perseguida o prohibida. Su rechazo hacia esta disciplina nace de una cuestión distinta: la concepción legionaria del honor.
Para la Legión, el combate cuerpo a cuerpo representa la forma más honorable de enfrentarse a un enemigo. El valor de un guerrero se demuestra afrontando el peligro de manera directa, confiando en su entrenamiento, su resistencia, su arma y sus compañeros. Por este motivo, tanto el Hebrado como el uso de armas a distancia son vistos con menor consideración cuando se emplean en combate, al entender que se alejan del enfrentamiento directo que la Legión considera honorable.
Esta visión ha impedido que la Legión desarrolle una tradición propia de hebradores. El Hebrado no forma parte de su doctrina militar ni de su identidad cultural, y sus miembros no reciben formación destinada a utilizarlo como herramienta habitual de combate.
Sin embargo, algunos legionarios pueden poseer la capacidad de ver las hebras y hebrarlas. En estos casos, lo habitual es que prefieran mantener esa capacidad en secreto. No existe una prohibición formal que les impida utilizarla, pero reconocerla abiertamente puede ser percibido como impropio de la imagen de guerrero honorable que predomina dentro de la Legión.
Por ello, un legionario capaz de Hebrar puede evitar hacerlo delante de sus compañeros, incluso cuando posee los conocimientos necesarios para ello. Esta ocultación no responde al miedo a un castigo institucional, sino al peso de la reputación, la tradición y la valoración que los propios legionarios hacen de las distintas formas de combate.
La relación de la Legión con la Quinta Esencia se caracteriza, por tanto, por la distancia y el desinterés más que por la hostilidad. Sus miembros reconocen que el Hebrado existe y que puede ser utilizado, pero no lo consideran parte del ideal guerrero que define a los Cien Corazones. Para ellos, el honor continúa encontrándose principalmente en el acero, la cercanía del enemigo y la capacidad de mantenerse en pie junto a los demás miembros de la Legión.