
La Legión de los Cien Corazones constituye la estructura que gobierna directamente todo Darlime. Su autoridad se extiende sobre el conjunto del territorio y sobre la población que habita en él, aunque formar parte del Imperio no significa pertenecer a la Legión. Existe una diferenciación clara entre la organización militar y la población civil, de manera que la Legión ejerce el gobierno, garantiza el orden, administra los recursos y protege el territorio, mientras el pueblo desarrolla su vida al margen de la estructura legionaria.
En la cúspide de la organización se encuentra el Corazón Supremo Máximo, la mayor autoridad de la Legión y del Imperio. Por debajo de él se sitúan los cuatro Corazones Supremos, cada uno responsable de uno de los grandes Latires en los que se divide la organización. El Corazón Supremo Máximo dirige a los cuatro y posee la autoridad final sobre el conjunto de la Legión.
La elección de un nuevo Corazón Supremo Máximo corresponde a los cuatro Corazones Supremos. Lo habitual es que el elegido sea uno de ellos, ya que se encuentran entre los miembros de mayor experiencia, responsabilidad y reconocimiento dentro de la organización. Sin embargo, no existe la obligación de que sea así. Si los cuatro consideran que otro legionario posee méritos suficientes para ocupar el cargo, pueden designarlo. El prestigio acumulado durante el servicio y, especialmente, los méritos militares tienen un peso fundamental en esta elección.
La Legión se divide en cuatro grandes ramas: el Latir Político, el Latir Bélico, el Latir Logístico y el Latir Explorador. Cada una posee funciones propias y está dirigida por su correspondiente Corazón Supremo, aunque todas forman parte de una misma estructura y se encuentran subordinadas al Corazón Supremo Máximo.
El Latir Político es responsable de tomar las principales decisiones relacionadas con el funcionamiento de la Legión de los Cien Corazones. Desde él se definen las directrices generales de gobierno y organización, así como las decisiones que afectan al conjunto de la institución y, por extensión, al devenir de Darlime.
El Latir Bélico concentra las responsabilidades estrictamente militares. Se ocupa de la defensa del territorio, la preparación de las tropas, el entrenamiento, la organización de las fuerzas y todos aquellos aspectos relacionados con la capacidad de la Legión para combatir y proteger el Imperio. Su actividad constituye uno de los pilares fundamentales de una organización cuyo poder y legitimidad están profundamente ligados a su capacidad militar.
El Latir Logístico garantiza el funcionamiento interno de la Legión. Coordina el transporte de materias primas y recursos necesarios, organiza su distribución y participa en todas aquellas tareas destinadas a mantener operativa la estructura legionaria, incluso en campañas bélicas fuera del territorio del Imperio. También se encarga de la recaudación y del control de las grandes vías de Darlime y de sus peajes, elementos fundamentales tanto para la circulación de mercancías como para la obtención de recursos y el mantenimiento del territorio.
El Latir Explorador es el más reciente de los cuatro. Nació cuando la Legión comenzó a mirar más allá de las fronteras de Darlime con la intención de ampliar el conocimiento del mundo que la rodeaba. Su función consiste en explorar nuevos territorios, localizar recursos y materias primas y detectar oportunidades que permitan ampliar las fronteras de Darlime y favorecer la expansión del Imperio. De este modo, su labor no se limita al reconocimiento geográfico, sino que responde a una voluntad de crecimiento territorial y económico.
Aunque cada Latir posee responsabilidades claramente diferenciadas, ninguno funciona de manera completamente independiente. Las decisiones políticas pueden requerir recursos logísticos, las campañas militares dependen del abastecimiento y la exploración puede abrir nuevas posibilidades de expansión o generar nuevas necesidades defensivas. La estructura de los cuatro Latires permite repartir las responsabilidades sin fragmentar la autoridad de la Legión.
Caldara, capital de Darlime, constituye el principal centro de poder de esta organización. Allí se encuentran los grandes edificios vinculados a los Latires y desde allí se dirige gran parte del funcionamiento político, militar y administrativo del Imperio. Es en la Ciudadela del Corazón, dentro de Caldara, donde se desarrolla todo esto, reflejando físicamente la concentración del poder legionario.
La sociedad resultante se encuentra, por tanto, claramente marcada por la separación entre la Legión y el pueblo. Los civiles no forman parte de la jerarquía legionaria, pero viven bajo su gobierno, utilizan las vías que protege, participan de la economía que administra y dependen de su capacidad para mantener la seguridad del territorio. La Legión, por su parte, se concibe a sí misma como una estructura superior a cualquiera de sus miembros y como el instrumento encargado de preservar, organizar y expandir el Imperio de la Legión de los Cien Corazones.