
Los Orígenes (Año 0)
En los albores de Saphir, Malesur dio forma a quienes habrían de convertirse en sus hijos. De su voluntad nacieron los primeros humanos, criaturas concebidas para habitar un mundo todavía salvaje, inmenso y desconocido.
Pero la obra de Malesur aún carecía de aquello que podía convertirla verdaderamente en vida. Cumpliendo el Mandato de la Vida, Salssa'el insufló en aquellas primeras creaciones el Don de la Vida y, por primera vez, los Hijos de Malesur abrieron los ojos.
No existían entonces reinos ni ciudades. No había leyes, fronteras ni caminos. Los primeros humanos despertaron dispersos por aquellas tierras, separados en innumerables grupos que apenas conocían nada más allá del territorio que los rodeaba.
Así comenzó la historia de la humanidad.
Sin más legado que la vida que les había sido concedida y bajo la mirada de Malesur, aquellos primeros hombres y mujeres comenzaron a buscar su lugar en Saphir, dando comienzo a la primera gran etapa de su historia: la Era de los Originarios.
La Era de los Originarios (250 años)
Con el paso de las generaciones, aquellos primeros grupos humanos terminaron organizándose en innumerables tribus. Separadas unas de otras y obligadas a competir por los recursos de un mundo todavía salvaje, lucharon por la supervivencia, el territorio y el derecho a perdurar.
Aquellas guerras primitivas moldearon el destino de la humanidad. Las tribus vencedoras se asentaron en la superficie, dando origen a los grandes linajes humanos. Las derrotadas, incapaces de resistir el avance de sus enemigos, descendieron a las profundidades de la tierra, donde la oscuridad y la necesidad las transformaron con el paso de los siglos en los Carroñeros de las Profundidades.
Con el paso del tiempo, la lucha por la mera supervivencia dio paso a una nueva ambición: la de construir, expandirse y perdurar más allá de la guerra tribal. Así, de las cenizas de las tribus surgiría una nueva etapa en la historia humana.
La Era de los Linajes (350 años)
Consolidada la superficie, los diferentes linajes comenzaron una época de expansión. Aldeas se convirtieron en poblados y los primeros dominios humanos surgieron sobre las tierras de Darlime. Sin embargo, aquel crecimiento provocó el inevitable encuentro con los soimi, habitantes de los territorios del norte de Golothar.
Mientras un linaje emprendía un largo éxodo hacia el oeste de los Picos de Kurgan, donde fundaría la futura Estirpe del Norte, el resto de la humanidad combatía desesperadamente por evitar su propia extinción.
Fue entonces cuando tres grandes familias comprendieron que solo la unidad garantizaría su supervivencia. Los linajes Malakoy, Lilehan e Isha, acompañados por otros menores, formaron una poderosa coalición que consiguió repeler a los soimi de Darlime.
La paz, sin embargo, duró poco. Una vez desaparecido el enemigo común, los propios humanos volvieron sus armas unos contra otros. Tras años de guerra civil, la unión encabezada por Malakoy obtuvo la victoria definitiva, provocando la desaparición casi total del resto de linajes rivales.
De esta victoria emergió un nuevo orden, en el que un único linaje concentraría el poder y daría forma al destino de Darlime durante siglos.
La Era de los Malakoy (500 años)
Con la victoria llegó el dominio del poderoso linaje Malakoy, cuyos descendientes gobernaron Darlime durante cinco siglos. Desde las fronteras septentrionales defendían estoicamente el reino frente a las constantes incursiones de los soimi, ganándose la reputación de ser los más temidos guerreros de la humanidad. Con el tiempo serían conocidos como los Malditos de Malakoy.
Mientras tanto, el linaje de Isha aceptó la responsabilidad de custodiar el interior del reino, convirtiéndose en el brazo protector de la corona y del reino de Darlime.
Por su parte, los descendientes de Lilehan renunciaron al camino de las armas. Abrazaron una vida dedicada al conocimiento, la espiritualidad y la veneración de Malesur, convirtiéndose en los primeros Adeptos de Malesur, guardianes de la fe y de las antiguas enseñanzas.
Lejos de la corte, oculto entre las montañas, un pequeño linaje conocido como la Hermandad de los Cien Corazones aguardaba pacientemente su momento. Durante generaciones preparó una conspiración que culminó con el asesinato del rey Malakoy y el derrocamiento de toda su dinastía.
Este acto marcó el fin de una era de dominio absoluto y abrió paso a un nuevo régimen, nacido de la conspiración y la ambición de poder.
La Era de la Legión de los Cien Corazones (317 años)
La caída de los Malakoy marcó el inicio de una nueva era. La Hermandad de los Cien Corazones tomó el control absoluto de Darlime y transformó el antiguo reino en un poderoso imperio militar y comercial.
Las descendientes del linaje de Isha abandonaron su papel de custodias reales para convertirse en las prestigiosas Mercenarias de Isha, guerreras profesionales al servicio del nuevo gobierno.
Los seguidores de Malesur, en cambio, fueron declarados enemigos del Imperio. Su religión fue prohibida y sus templos destruidos. Los Adeptos de Malesur fueron perseguidos como fanáticos y condenados al exterminio, obligando a los supervivientes a esconderse o huir para conservar su fe.
Todo ello desembocó en el Éxodo de los Adeptos de Malesur en el año 1.250.
Durante la persecución religiosa, un reducido grupo de hombres y mujeres desafió al gobierno para salvar a cuantos creyentes pudo. Actuando en la clandestinidad, guiaban a los fieles hasta el legendario Embarcadero de la Paz, un pequeño refugio costero desde donde zarpaban embarcaciones cargadas de esperanza.
Tras una larga travesía, los supervivientes alcanzaron los inmensos bosques de Lilean, en el continente de Teokkis. Allí encontraron un lugar donde reconstruir sus vidas, preservar el culto a Malesur y transmitir su legado lejos de la guerra, el odio y la persecución.
Este éxodo no solo aseguró la supervivencia de la fe, sino que también preparó el escenario para los acontecimientos que estaban por venir, cuando el poder de la Quinta Esencia atrajera la atención de fuerzas mucho más allá del mundo mortal.
Sin embargo, no todo fueron sombras durante la Era de la Legión. Bajo el nuevo gobierno, Darlime experimentó un notable crecimiento económico y una gran prosperidad comercial.
La Era de la Quinta Esencia (54 años)
Sin embargo, el acontecimiento que cambiaría para siempre el destino de Darlime y el mundo entero fue el descubrimiento de un Trascar, perteneciente a las Castas de Salssa’el. Gracias a sus conocimientos y a la colaboración de Bolban, la Legión aprendió a comprender y manipular la Quinta Esencia, un hallazgo que desencadenaría la futura Búsqueda de la Quinta Esencia.
Los dioses descubrieron que Salssa'el había quebrantado las Tres Leyes Divinas. Este acto alteró el equilibrio del mundo y obligó a las demás deidades a reaccionar.
Malesur decidió entonces intervenir en favor de quienes jamás habían abandonado su fe. Como recompensa por siglos de devoción, concedió a los Adeptos de Malesur los Espíritus del Bosque, estableciendo el vínculo simbiótico que transformaría para siempre su relación con la Quinta Esencia.
La situación fue muy distinta para la Legión de los Cien Corazones y las Mercenarias de Isha. Ninguna de ellas recibió favor divino alguno. Sin intervención de los dioses en su beneficio, comprendieron que únicamente podían confiar en sí mismas y en el poder que habían comenzado a dominar.
De aquella necesidad nació La Alianza, una unión entre la Legión de los Cien Corazones y las Mercenarias de Isha destinada a controlar y explotar la Quinta Esencia, y a enfrentarse a cualquiera que pretendiera arrebatársela.
Y, durante los cincuenta y cuatro años que siguieron al descubrimiento de la Quinta Esencia, el equilibrio entre los Hijos de Malesur cambió para siempre.
En los bosques de Lilean, los Adeptos de Malesur aprendieron a convivir con los Espíritus del Bosque que su dios les había concedido. El vínculo entre ambos se hizo cada vez más profundo, hasta convertirlos en compañeros inseparables. A través de aquella unión, los Adeptos comenzaron a comprender una nueva forma de relacionarse con la Quinta Esencia, guiados por Malesur y por una conexión con la naturaleza que ninguna otra cultura humana poseía.
Mientras tanto, en Darlime, la Legión de los Cien Corazones y las Mercenarias de Isha siguieron un camino completamente distinto. Sin dones divinos que les ayudasen a dominar aquel poder, recurrieron al conocimiento, la experimentación y sus propios métodos. La Alianza dedicó décadas a estudiar la Quinta Esencia, aprender a manipularla y encontrar nuevas formas de aprovecharla, al tiempo que trataba de mantener su conocimiento y control lejos de quienes pudieran arrebatárselo.
Así transcurrieron cincuenta y cuatro años. Mientras los Adeptos profundizaban en el vínculo que Malesur había creado entre ellos y los Espíritus del Bosque, La Alianza consolidaba su dominio sobre aquello que había descubierto.
Dos caminos opuestos crecieron alrededor de un mismo poder.
Y ninguno de ellos estaba dispuesto a renunciar a él.
Tras cincuenta y cuatro años de preparación, el tiempo de permanecer ocultos llegó a su fin.
Los Adeptos de Malesur abandonaron los bosques de Lilean y emprendieron la marcha hacia Darlime. Durante generaciones habían preservado su fe lejos de las tierras de las que fueron expulsados, pero ahora regresaban transformados por su vínculo con los Espíritus del Bosque y decididos a recuperar aquello que consideraban que les había sido arrebatado.
En Darlime, La Alianza comprendió que el poder que había controlado y explotado durante décadas ya no permanecería fuera del alcance de sus enemigos. La Legión de los Cien Corazones y las Mercenarias de Isha se prepararon para defender su dominio sobre la Quinta Esencia frente a cualquiera que pretendiera arrebatárselo.
Los caminos que durante siglos habían separado a los Hijos de Malesur volvían a encontrarse.
Pero esta vez no lucharían por tierras, linajes, reinos o imperios.
Lucharían por el mayor poder que jamás había existido.
En el año 1.471 dio comienzo la Búsqueda de la Quinta Esencia.