
La historia de Saphir es la historia de los dioses y de sus creaciones. Es el relato de un mundo nacido de la voluntad divina, moldeado por la guerra y transformado para siempre por la aparición de un poder que jamás debió existir: la Quinta Esencia.
Desde el instante en que los Dioses Primordiales dieron forma al mundo hasta el comienzo de la Búsqueda de la Quinta Esencia, pueblos y civilizaciones surgieron, prosperaron, se enfrentaron y desaparecieron. Cada una escribió su propia historia, pero todas compartieron un mismo destino.
El Origen (Año 0)
En el principio, los cuatro Dioses Primordiales crearon Saphir siguiendo las Tres Leyes Divinas, fundamento del equilibrio del cosmos.
A continuación Malesur, Mohed, Kazag y Kurgan poblaron Saphir con sus creaciones. Después, Salssa'el concedió el Don de la Vida a todas las criaturas, permitiendo que el mundo comenzara a latir.
Así nacieron las cuatro grandes civilizaciones de la Primera Creación: los Hijos de Malesur, los Hijos de Kazag, los Hijos de Kurgan y los Hijos de Mohed.
Cada pueblo evolucionó de manera distinta, guiado por la naturaleza de su dios creador.
La Edad de los Orígenes (Años 1 - 300)
Los primeros siglos estuvieron marcados por la supervivencia.
Los Hijos de Malesur se organizaron en tribus enfrentadas entre sí, luchando por el dominio de Darlime. De aquellas guerras surgirían los primeros grandes linajes humanos.
Mientras tanto, en el continente de Teokkis, los Hijos de Kazag sobrevivían al caos de La Quema, descubriendo la Inyección Ígnea y poblando los volcanes de Urueh.
Al norte del continente de Golothar, los Hijos de Kurgan abandonaban la costa para establecerse definitivamente en los Picos de Kurgan, donde nacería la profecía de Tur'Na'Kurg, destinada a marcar toda su historia.
Cada civilización comenzaba a forjar su identidad sin conocer aún la existencia de las demás.
La Edad de la Expansión (Años 151 - 750)
Con el paso de los siglos, las fronteras dejaron de ser suficientes.
Los linajes humanos prosperaron y se expandieron por Darlime hasta entrar en conflicto con los soimi, iniciando una larga guerra por el control del territorio. La unión formada por Malakoy, Lilehan e Isha consiguió finalmente expulsar a los Hijos de Kurgan hacia las montañas septentrionales.
Al mismo tiempo, los Hijos de Kazag iniciaban el Fuego de Tok-ak, explorando Urueh, domesticando a las Bestias Autóctonas y descubriendo túneles naturales que les permitieron alcanzar nuevos territorios de Saphir.
Los soimi, por su parte, consolidaban el culto de Tur'Na'Kurg mientras fundaban ciudades como Kurg’Anar e Irguk y descubrían a los humanos como nueva fuente de alimento.
Por primera vez, las historias de las distintas civilizaciones comenzaron a cruzarse.
La Edad de los Grandes (Años 551 – 1.400)
La victoria humana dio paso al dominio del linaje Malakoy, que gobernó Darlime durante siglos mientras defendía las fronteras.
Los Hijos de Kazag abandonaron sus primeras campañas de expansión y dedicaron generaciones enteras a fortalecerse mediante el Fuego de Tok-ik, formando las primeras Manadas de Urueh y convirtiendo su sociedad en una de las grandes potencias de Saphir.
Mientras tanto, los Hijos de Kurgan vivieron la devastadora Guerra de los Picos de Kurgan, conflicto que transformó profundamente su sociedad y dio origen a las grandes corrientes de guerreros y hechiceros.
Saphir entraba en una época dominada por grandes potencias, pueblos y civilizaciones que alcanzaban el apogeo de su poder, pero que también comenzaban a sembrar las semillas de su futura división.
La Edad de la Fragmentación (Años 850 – 1.400)
Ninguna potencia, ningún pueblo ni ninguna civilización perdura para siempre.
La Hermandad de los Cien Corazones puso fin al dominio de los Malakoy y fundó la Legión de los Cien Corazones, transformando por completo la sociedad humana.
La persecución de los Adeptos de Malesur por sus creencias religiosas terminó desencadenando un gran éxodo. Cientos de ellos abandonaron Darlime y cruzaron el mar en busca de refugio, hasta alcanzar el Bosque de Lilean, lejos de Golothar.
Al norte, la sociedad soimi terminó fracturándose en los cultos de Huram'Koll y Enur'Anar, mientras los Ungidos de Tur'Na'Kurg manipulaban la guerra desde las sombras.
En Urueh, los Hijos de Kazag completaban siglos de preparación militar y aguardaban el momento adecuado para abandonar nuevamente su territorio.
Todas las grandes civilizaciones atravesaban profundas transformaciones. Sin saberlo, se estaban preparando para un acontecimiento que cambiaría el destino del mundo.
La Edad de la Quinta Esencia (Años 1.417 – 1.471)
El descubrimiento de la Quinta Esencia en el año 1.417 cambió para siempre el destino de Saphir. Lo que hasta entonces habían sido conflictos separados entre pueblos, linajes, cultos y civilizaciones comenzó a formar parte de una lucha mucho mayor, impulsada por la reacción de los propios dioses ante la ruptura de las Tres Leyes Divinas.
Ante semejante transgresión, los dioses acordaron que cada uno podría intervenir una única vez en Saphir mediante un acto dirigido exclusivamente a sus propios hijos. Por primera vez desde la creación del mundo, su voluntad volvería a manifestarse directamente sobre ellos.
Durante los siguientes cincuenta y cuatro años, las grandes fuerzas de Saphir se transformaron y prepararon para aquello que estaba por llegar.
Los Adeptos de Malesur, protegidos en los bosques de Lilean, afianzaron su vínculo con los Espíritus del Bosque y los dones concedidos por Malesur. Mientras tanto, la Legión de los Cien Corazones y las Mercenarias de Isha, conscientes del poder que habían descubierto, consolidaron La Alianza con el propósito de controlar y explotar la Quinta Esencia.
En Urueh, la reacción de Kazag desató el Fuego de Tok-uk. La creciente actividad volcánica y la aparición de nuevas y más poderosas generaciones de sus hijos alimentaron a las Manadas de Urueh, que se prepararon para abandonar sus dominios y participar en el conflicto que se avecinaba.
En los Picos de Kurgan, la aparición de nuevos regors y, excepcionalmente, Leviatanes fue interpretada como una señal de la antigua profecía de Tur'Na'Kurg. Los viejos enfrentamientos fueron relegados ante un propósito mayor, los Ungidos recuperaron su influencia y los Vástagos de Kurgan comenzaron a consolidarse como una nueva fuerza.
Así transcurrieron cincuenta y cuatro años. Mientras cada pueblo interpretaba a su manera las señales de sus dioses, todos se preparaban para un mismo destino.
En el año 1.471, la espera terminó.
Tras décadas de preparación, las grandes fuerzas de Saphir comenzaron a abandonar sus territorios. Los Adeptos de Malesur, La Alianza, las Manadas de Urueh y los Vástagos de Kurgan pusieron en marcha guerreros, criaturas, hechiceros y seguidores hacia un mismo destino: Caldara.
Cada uno acudía movido por sus propios intereses, creencias y ambiciones. Para unos, la Quinta Esencia debía ser controlada y explotada; para otros, reclamada, comprendida o puesta al servicio de la voluntad de su dios. Pero todos sabían que aquello que estaba en juego podía alterar para siempre el equilibrio de Saphir.
Los caminos de pueblos que durante siglos habían construido sus propias historias comenzaron finalmente a converger.
Así dio comienzo la Búsqueda de la Quinta Esencia.
Y con ella, una nueva era en la historia de Saphir.